Tamizaje Auditivo Neonatal

Es relativamente frecuente encontrar pérdidas auditivas permanentes significativas en 1 a 3 de cada 1000 nacimientos y en 1 de cada 50 neonatos que requieren estar en unidades de cuidado intensivo. Si estas pérdidas no son detectadas, esto impedirá y tendrá profundos efectos en el desarrollo cognitivo, del habla y del lenguaje de los niños afectados. El Tamizaje Universal Auditivo Neonatal (TUAN) es una estrategia valiosa para detectar recién nacidos con daño auditivo permanente, utilizando la cada vez mejor tecnología para la medición de las emisiones otoacústicas (OAE) y los potenciales evocados auditivos del tronco cerebral (PEATC).

 

Hasta hace unos años los programas de tamizaje eran dirigidos solamente hacia los neonatos que se catalogaban como de alto riesgo para presentar algún tipo de daño auditivo. Se consideran de alto riesgo aquellos niños que tienen historia familiar de problemas de sordera o que han presentado problemas médicos como meningitis, hipoxia neonatal, hiperbilirrubinemia, infecciones congénitas o perinatales, defectos congénitos anatómicos evidentes, bajo peso al nacer, utilización de medicamentos ototóxicos y cualquier tipo de enfermedad en el período neonatal que haya requerido de ventilación mecánica. Sin embargo, este enfoque de tamizaje hacia grupos de alto riesgo solo detecta el 50% de neonatos con pérdidas auditivas quedándose obviamente sin detectar el 50% de casos que no tienen entonces factores de riesgo. Adicionalmente, en niños no sometidos a tamizaje al nacer se diagnóstica muy tardíamente la pérdida auditiva. En la mayor parte de países donde se han llevado a cabo estudios al respecto, se ha evidenciado que se diagnostican las pérdidas auditivas entre el segundo y tercer año de vida. Lo anterior obviamente tiene consecuencias ya que se pierde el período más crucial para la estimulación de la vía auditiva que comienza al nacer y se extiende hasta los tres años. Esta falta de estimulación va a tener efectos adversos en el desarrollo cognitivo, del habla y el lenguaje que han sido ya estudiados y reportados.

Toda esta evidencia científica hace entonces que sea más evidente la necesidad de un enfoque más universal para el tamizaje y por esto el abordar el tema y buscar soluciones es un objetivo muy importante para la salud pública. La posibilidad de que detectándose tempranamente cualquier grado de hipoacusia pueda con las intervenciones apropiadas permitir un desarrollo o rehabilitación normal o significativa de los niños que la padecen es algo que ya ha sido demostrado plenamente.

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